Cómo santifica el Espíritu Santo
Dios ha prometido que la obra santificadora que Él ha comenzado aquí en la tierra será terminada por Él en el cielo. Confía en la capacidad soberana de Dios para cambiarte.
Dios ha prometido que la obra santificadora que Él ha comenzado aquí en la tierra será terminada por Él en el cielo. Confía en la capacidad soberana de Dios para cambiarte.
El pueblo evangélico es llamado a considerar el Evangelio, y a la unidad de la iglesia como una marca distintiva de éste, que a su vez marca una diferencia en un mundo de por sí tremendamente dividido en clases raciales, socioeconómicas, políticas, culturales, ideológicas, religiosas, etc.
No estamos llamados a ser un pueblo egoísta y estático, sino a crecer en número. Y aunque el crecimiento numérico es tarea del Espíritu Santo, nosotros tenemos la responsabilidad de compartir las buenas nuevas con todos aquellos que ahora mismo se encuentran separados de la comunión con Dios y con su pueblo.
Por la soberana y dulce gracia de Dios, una vez que somos adoptados a la familia de Dios, somos acreedores de toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales en virtud de nuestra unión con Cristo.