El dolor y el cristiano

Adoramos a un Dios grande. Él es soberano y poderoso. Estamos en Sus manos, y nada nos sucede por casualidad. Esas son buenas noticias. Pero en el dolor, si eso es todo lo que recordamos acerca de Dios, podría realmente empeorar el dolor, en lugar de mejorarlo. Podría pensar, como María y Marta (Juan 11:21, 32), «Señor, podrías haber detenido esto, y tú no lo hiciste a propósito. ¿Por qué? «La soberanía de Dios podría dejarnos más enojados que consolados.