Tu “tiempo libre” no es libre
Podemos con mucho gusto prestar nuestra atención a las cosas que amamos, o podemos dejar de lado el ocio y seguir trabajando para obtener lo que queremos. Sea lo que decidamos hacer, somos los responsables.
Podemos con mucho gusto prestar nuestra atención a las cosas que amamos, o podemos dejar de lado el ocio y seguir trabajando para obtener lo que queremos. Sea lo que decidamos hacer, somos los responsables.
Como en 1 Cor. 10:31, el gran propósito de esta nueva humanidad que ha sido creada a imagen de Cristo y que se va renovando hasta el conocimiento pleno, dejando las cosas terrenales y vistiéndose de virtudes cristianas, es glorificar al padre por medio de Cristo.
En la perspectiva de Dios, fue bueno para mí el ser afligida. Porque por cada experiencia de ese tipo, hay un propósito y hay esperanza. Sobre todo, hay una perspectiva eterna para todo esto.
No sabemos lo que depara el futuro, pero sabemos que él es bueno y traerá lo que comenzó a completar (Filipenses 1: 6). Si buscamos primero la santidad, donde sea que estemos será de alguna importancia, pero en última instancia, sencillo.
Mientras la vida biológica trae alegrías familiares temporales, la vida eterna trae alegrías familiares eternas. Mientras que las relaciones sanguíneas brindan una satisfacción mesurada, el vínculo de la sangre de Jesús trae relaciones perfectas que nunca terminarán.
Él vino para cambiar la muerte en una entrada para el descanso de todos los que creen. No hay manera de enfrentar la eternidad, hasta que, como Simeón, nuestros ojos hayan visto la Salvación del Señor.