Criticando con Poder

Soy de Venezuela, y en estos momentos mi país vive una situación tensa y delicada. Se me dificulta estar fuera de las redes sociales para enterarme de todo lo que sucede. Al ver tanta injusticia, mi corazón se llena de indignación, y mi boca y mis dedos dan rienda suelta a expresar mis sentimientos con una avalancha de odio, angustia y ansiedad hacia quienes considero tiranos.

Un Amor que Transforma- El Catecismo de Heidelberg (preg 4)

La cuarta pregunta del Catecismo de Heidelberg nos recuerda de qué se trata la ley de Dios: se trata de amor. No el tipo de amor de #love-wins donde escondemos la verdad y en nombre del amor, sino el amor que está enraizado en el amor que se nos ha mostrado en Cristo.  Un amor que glorifica a Dios y que sobreabunda en nuestro prójimo de manera que nuestro prójimo puede experimentar también, este amor De Dios.

Por qué necesitamos un sacerdote.

La totalidad de la vida del creyente solo se puede vivir a la luz del sacerdocio de Cristo. Como el Mediador del nuevo pacto, Jesús funciona preeminentemente como el Gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios. En palabras de James Henley Thornwell, «el sacerdocio es la perfección de la mediación», y tenemos un Mediador tan perfecto en Jesús, que ha, por una ofrenda… perfeccionado para siempre a los que están siendo santificados. (Hebreos 10:14).

El propósito y la providencia de Dios en el sufrimiento

El sufrimiento prueba nuestro corazón porque ¿quién necesitaría a Dios cuando todo esta bien? es allí justamente donde podemos confirmar en dónde tenemos puesta nuestra confianza y en dónde ésta descansa, las pruebas son el fuego por el cual pasa el oro por el crisol y remueve toda impureza de nuestro corazón como el orgullo, auto suficiencia y auto justicia.

Siete preguntas que hacerle al novio de su hija.

Como un predicador ha preguntado, si un hombre se acercara a la puerta pidiendo que nos llevara las llaves de nuestro auto, asegurándose de tener nuestro vehículo de regreso a las nueve de la noche, ¿alguno de nosotros sólo  le entregaría las llaves? Tendríamos preguntas para él: ¿Quién es? ¿Es de confianza? ¿Cuáles son sus intenciones? La pregunta entonces es: ¿Nuestras hijas (y hermanas) tienen menos valor que el acero fundido que descansa sobre cuatro ruedas?