Asistir a la iglesia, escuchar sermones, alabar, adorar, participar de las labores internas de la iglesia, orar en familia, compartir con nuestros hermanos en la iglesia, con nuestra familia de lo que aprendimos y vivimos en la iglesia, ser maestro o estudiante de institutos o estudios bíblicos, debatir y aprender acerca de doctrinas y muchas más cosas son las que el cristiano promedio suele hacer pero, y ¿Cómo va nuestra tarea?
La palabra tarea etimológicamente viene del idioma árabe “tariha” (asignación, o trabajo que debe hacerse en corto tiempo). Los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años cada vez pasan más rápido y la tarea que nuestro Señor Jesucristo nos dio está incompleta. Estamos dentro de un contexto en donde el cristiano está en una zona de comodidad siendo alimentando de mucho mensaje, libro, video, audio pero está haciendo poco. La intención de este escrito no es juzgar ni mucho menos condenar, pero sí hacernos reflexionar que una linda pero no fácil tarea puede y tiene que erradicar la comodidad actual del cristiano.
Para fundamentar lo previamente manifestado es indispensable saber cuál es esa tarea y la podemos encontrar dentro y fuera de las Escrituras.
En las Escrituras nunca encontraremos literalmente la palabra “tarea” en el Nuevo Testamento, mientras que en el Antiguo Testamento sí, y hace referencia a los roles que cumplían los pueblos, nunca se habla de un personaje solitario con una tarea, siempre habla de un pueblo: En Éxodo capítulos cinco y seis, de la misma manera en Nehemías 4:15 son las únicas porciones del Antiguo testamento donde encontramos literalmente este término haciendo referencia a trabajos, roles que un grupo de personas tenía ya demandado.
Diferenciando lo anterior, en el Nuevo Testamento no se halla esta palabra, pero si podría notarse el origen de dos tareas y ambas de suma importancia: La primera, fue una gran tarea con total obediencia y de amor sin reproche por nosotros, la cual fue hecha por nuestro paciente Salvador. La segunda es la que se nos ha delegado como sus seguidores e hijos.
1. LA TAREA DE MÁS EXCELENTE CALIDAD QUE HA SIDO PRESENTADA EN BENEFICIO DE LA HUMANIDAD.
Anteriormente señalé algo sobre un Salvador paciente, obediente, amoroso que hizo fielmente su tarea. Desde su nacimiento (Mateo 1:21), ya estaba su tarea destinada, Dios destinó un vientre de una mujer ejemplar y virgen pero después de eso no necesitó nada de nadie. Después todo se convirtió en una tarea de un Padre guiando, apoyando y supliendo a su Hijo (Juan 18:37).
La labor de Jesús nos brinda aspectos que toda tarea debe tener:
- Disposición: Al hablar de disposición hay que tener en cuenta que es una actitud de querer hacer y además tener claro el propósito (Juan 12:46)
- Responsabilidad: Compromiso hasta el final de la tarea. (Juan 16:28)
- Aprendizaje: Una tarea tiene como fin que quien la realice también aprenda, en este caso Jesús aprendió en el contexto social y humano, de hecho sino lo hubiera hecho su trabajo redentor, justificador y de amor no tendría vigencia, siempre su preocupación fue mostrar en palabra y acción su intención de trabajar por nuestro bienestar (Juan 15:11, Juan 17:13)
- Enseñanza: La tarea también enseña a otros lo que se pretende mostrar y transmitir. Jesús tenía destinadas las palabras para la humanidad, para ello usó parábolas, diálogos, exhortaciones. Lamentablemente hasta nuestros días la enseñanza está pero no se aplica y es acá donde surge nuestra tarea como generación posterior a nuestro Maestro:
2. UNA LINDA TAREA QUE CUESTA CUMPLIR.
Para continuar es necesario analizar Mateo 28:18-20
“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” — Mateo 28:18-20
Es demasiado claro como Jesús nos delega una tarea en honor a Él quien si la cumplió por nosotros. Veamos estos tres versículos:
Versículo 18: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Somos simplemente sus aprendices, seguidores, oidores, ya su autoridad es incomparable y nadie puede quitarla, su majestuosidad nos hace rendir ante sus pies como sus siervos ya que nos escogió no para llamarnos cristianos estáticos sino que es especifico en lo que debemos hacer: Llevar fruto (Juan 15:16)
Versículo 19: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que dijo estas palabras? No habría un dato concreto de tiempo pero lo cierto es que si fue hace cientos de años. Lo que importa acá es que delegó la tarea: Id, ¡Salgamos de esa burbuja de comodidad!, Jesús nunca manifestó algo que refiriera a quietud y que todo llegaría, siempre inculcó una actitud de cambio, de movimiento (Lucas 5:32). Otro verbo es “Haced”, pero antes de pretender ir a las naciones, es necesario ver lo más cercano que tenemos, a nuestro prójimo (Mateo 22:39). Nuestro contexto más cercano es el prójimo: familia, compañeros de estudio, de trabajo, vecinos, vendedores en las tiendas que frecuentamos ir.
Versículo 20: “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Enseñar es una gran tarea y más aún a que se guarden las cosas que Él nos enseñó, lo más lindo es que nos recalca que Él está con nosotros, no algunos días sino todos, y mejor aún, hasta el fin de nuestros días, también vemos Su apoyo eterno y fortaleza en su ser más que lo que el mundo puede darnos, ya que con un corazón débil carnalmente no podríamos enseñar (Juan 16:33). Sencillo, en Él hay paz, y victoria mientras que en el mundo siempre la aflicción querrá ganar.
Para concluir, me gustaría citar (Santiago 1:22) de hecho en todo el capítulo uno es confrontante la inconstancia y debilidad del hombre al no hacer la obra sino solo oír. Es tiempo de aplicar y actuar tanto que sabemos de este precioso Evangelio, el cual fue dado y hecho con y por amor, imitemos a Jesús rompiendo el silencio y preguntándonos ¿Cómo va nuestra tarea? Obedecer es hacer esta linda labor pero cuando sintamos que no es fácil, recordemos que en Cristo hay paz y somos vencedores.
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Excelente analisis y comparacion de una tarea con la mision delegada por Jesús