“Sólo Dios puede juzgarme”
“Sólo Dios puede juzgarme” debe aterrorizarnos por nuestra pecaminosidad, pero también debe llenarnos de esperanza por cuanto Él también puede juzgar para salvación.
“Sólo Dios puede juzgarme” debe aterrorizarnos por nuestra pecaminosidad, pero también debe llenarnos de esperanza por cuanto Él también puede juzgar para salvación.
¿Quieres gozo que sobrepasa todo entendimiento? ¿Gozo que te sostiene en medio de las situaciones difíciles? Ven a Jesús, no desprecies a aquellos que en tu vida apuntan a la verdadera fuente de gozo.
La navidad es la misión de Dios enviando a su Hijo Jesús para nacer, salvar y rescatar pecadores, pero la navidad también es la misión de Dios para seguir salvando y rescatando a los que ya hemos creído en Él. Yo sigo necesitando ser rescatado todos los días de mí mismo ¿Y tú?
Navidad no es simplemente un acontecimiento histórico que recordamos; ¡es la celebración del hecho más glorioso que nos aconteció como humanidad! Y es digno de ser celebrado todos y cada uno de nuestros días.
Este es un tiempo de regocijo, agradecimiento por la Gran misericordia de Dios para con nosotros en la faz resplandeciente de Jesús, Quien hoy llamamos Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz, desde ahora y para siempre (Is 9:6b).
El amor no es una emoción, es un mandato que debemos cumplir pero, antes de amar a nuestro prójimo debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y nuestras fuerzas.
¡Mujer! Fuiste concebida en la mente y el corazón de un Dios glorioso, sabio, lleno de bondad y misericordia.
En el núcleo del cristianismo está el perdón. La cruz es central. Pero al final del cristianismo está la restauración. La resurrección nos lleva a casa.
La menopausia no es el contexto mas cómodo. Pero es la envoltura que Dios ha seleccionado para repartir su gracia. Al final, la gracia de Dios no viene siempre como esperamos, pero siempre es lo que necesitamos.
La única manera en que podemos empezar a vivir plenamente en el Espíritu es cuando rendimos todo lo que somos en humildad y fe. Esto significa que hacemos a un lado toda incredulidad, y aún si hubiera algo de esto en nuestro corazón.
Cuán bellamente el simbolismo del Día de la Expiación nos enseña que es solo a través de la sangre derramada del Cordero de Dios, es decir, Jesucristo, que podemos entrar nuevamente en la presencia del Señor. Es solo porque Él cargó sobre Sí nuestros pecados e iniquidades, que podemos ser perdonados y nuestras cargas hechas ligeras. Es sólo gracias a Él que nuestros pecados pueden ser cubiertos, borrados o expiados.
Cuando leo la Palabra de Dios, puedo ver que un mandamiento es dado una y otra vez: no seas orgulloso. Sin embargo, creo que aunque leemos tanto la palabra “orgullo” en nuestras Biblias, no siempre prestamos tanta atención como para saber cómo detectar el orgullo en nuestras vidas.